lunes, 17 de noviembre de 2014

Acto primero.

Últimamente escribo para mí con letras de fuego en mi frente, para recordar lo mucho que todavía tengo que aprender. No me arrepiento de nada, todo es parte de la vida como suele decirse.

He conocido personas buenas, otras no tanto, pero de cada una he cogido lo que más me ha podido ayudar en cada situación, creando un collage de vivencias y emociones como si de una ruleta rusa se tratase, porque nunca sabes cuándo es el final del recorrido, si ya has vivido todo lo posible y sólo te queda volver a empezar el círculo.

Aunque esto debería ser para expresar lo que pienso, por una vez (otra más), no lo será. Sólo servirá para dejar por escrito lo que hoy pasa por mi cabeza. No tiene sentido todo esto que estoy poniendo o por lo menos no lo tiene en apariencia y sólo hace falta darle uno con un poco de imaginación. Puede que esta sea la historia jamás contada de una vida anónima, que espera a que la mecha vuelva a ser encendida, sólo espero que no duela porque ya he jugado demasiadas veces con fuego.