No es un "bienvenido", tampoco un "¡cuánto tiempo!", menos aún un "encantado". No vengo a escribir lo que todo el mundo, o sí, quién sabe. Sinceramente no lo sé ni yo, el cual va a escribir en esta página sin más expresividad que la de la palabra escrita, intentando aprovechar el don de la palabra, el don de la oportunidad que tanto me ufano de tener y el don de ser quien soy, una persona normal y corriente con sueños, aspiraciones y ganas de amar y de odiar, puesto que estos son los sentimientos más puros de la especie humana.
Soy un corredor de fondo, nunca desfallezco aunque las fuerzas fallen, puedo tropezar, pero nunca rendirme, no hasta llegar al final del camino, un camino sin señales de "STOP" ni de "CEDA EL PASO". Todos pensamos en nosotros mismos y de esto mi reflexión: ¿POR QUÉ NO SER EGOÍSTAS?
Egoísmo en el sentido amplio de la palabra, egoísmo como persecución del bien propio. Pero para mí esto no es el egoísmo, para mí es algo más, es conseguir el bien mediante la felicidad común, ¿por qué no ser feliz viendo a los demás felices?
Por desgracia poca gente se detiene en su camino para preguntarse acerca de esto, pocos son los que usan el camino secundario que da a la estación de servicio y tomarse un valioso tiempo para replantearse cómo llegar a una felicidad sin perjudicar a los demás.
Intento hacerlo posible, pienso más en ello que en la muerte, la cual sé algún día llegará, me preocupa sobremanera llegar a la meta sin que el camino haya pasado por mis pies, sus paisajes, sus gentes, sus experiencias y vivencias, sus consejos y precauciones, las ganas de seguir haciendo camino sin poder detenerme aunque desee quedarme en un momento de la vida concreto y así disfrutarlo lentamente, eternamente.
Ser felices y hacer feliz a quien te rodea, tu camino se hará más cálido y agradable, quizás se haga más rápido y corto, suele decirse que cuando más disfrutas, más rápido cae la arena. El tiempo ha pasado, pasa y pasará, no te preocupes por ello, preocúpate por disfrutarlo.
Querida persona “normal y corriente”, saltándome la bienvenida, me alegra verte por la blogosfera.
ResponderEliminarAhora pasemos a la chicha. Hablas de egoísmo. Bien. Hay que ser egoístas. No siempre podemos anteponer los intereses de los demás a los nuestros, ni su felicidad a la mía. Desvivirte por los demás es en realidad imposible si tú no vives. El punto para mí está en no llegar a ser a mezquinos. Como no soy gran escritora, comparto este trocito de un libro de Jorge Bucay que me gusta mucho, o como dices tú, que es genial:
“Cuando nos sentimos tan importantes que no hay espacio para otros, cuando nos creemos tan merecedores que no podemos ver más allá de nuestras narices, cuando nos imaginamos tan maravillosos que no concebimos otra posibilidad que no sea poseer lo deseado, entonces, muchas veces, la vanidad, la miseria y la estupidez nos vuelven mezquinos. No egoístas, sino mezquinos.”
En fin, que me ha gustado tu entrada, me quedo con el último párrafo. Es la clave: disfrutarlo.