Cuando la lágrima no sea absorbida
por el mudo desierto,
Cuando el agua no derrita
el incombustible hielo,
Cuando la selva invada
la astragada ciudad,
Cuando el corazón bombee
ilusión y no prisa,
Cuando la música deje
de enamorar y dividir,
Cuando los vivos se resignen a sonreír,
Cuándo, ladrona de obviedades, serás capaz de olvidar.
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