sábado, 13 de diciembre de 2014

Todo lo que piensas que soy no es verdad.

Tengo grandes planes de futuro, y estos no pasan por quedarme un sábado en mi cuarto pasando frío. Pasan por dejarme los pies en el asfalto, en la tierra y la arena de una playa perdida donde no conocer más que a mi sombra. Conocer tanta gente como culturas hay, quiero formar una familia con todas ellas, lazos de amistad que trasciendan de lo material y lo físico, quiero conocerme y saber cuándo me miento.
Tengo planes de vivir un verano sin dormir, de viajar y escuchar música, ganar un concurso y compartirlo con alguien que lo merezca. Quiero.
Quiero ser un niño y preocuparme por cosas de adultos. Cuando era niño andaba preocupado porque no sabía de qué tenía que hablar cuando fuera adulto y ahora me encuentro hablándole a un ordenador y a dudosos lectores que como yo no tienen nada que hacer un sábado por la noche.
Miro a mi alrededor y sólo veo luces, de coches, de pubs, de la biblioteca, del hospital, de la gasolinera, de la pista de aterrizaje de un avión, de una carretera recién asfaltada, de mi nueva casa. Pero en realidad estoy en mi cuarto, tapado con una manta, mirando el móvil por si acaso alguien me habla y dejo de escribir esto, porque no hago más que divagar y eso hace que piense, que piense en cosas que no sé, que no conozco y que me dan miedo conocer.
Acabo de "ver", (digo "ver" porque no he aguantado más de la mitad) de la película "Las posibles vidas de Mr. Nobody" y he decidido que si pudiera, no desearía saber todas mis posibles vidas y mucho menos el futuro, porque si hay algo que quiero hacer en la vida es tomar mis propias decisiones a ciegas y poder arrepentirme por ello.
Quiero perderme en las calles de una ciudad de la India, quiero ver la Mezquita Azul, quiero dormir en un bosque de bambús, quiero ser yo mismo y tener sólo una oportunidad de serlo.

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