Días atrás, preocupado por todo, interesado en nada. Los minutos pasaban junto con las telarañas de la misma esquina donde nunca corre el aire, donde solamente la vieja araña espera a su presa saciada por el espíritu de supervivencia.
Cuando todo está en calma y sólo hay algo que puede despertar la furia de las aguas, allí aparecerá, siempre presente y con ganas de vivir, lo que a cada uno nos da fuerzas para continuar, llámalo como quieras, utilizado de la manera correcta nada es imposible y eso da miedo. Miedo a no comprender qué lleva a una persona a llegar a límites extremos por conseguir lo que quiere o lo que cree que quiere.
No pondré nombre a la mía, porque es la misma arma para andar que para conseguir que mis pies se hundan en el barro. No le daré la satisfacción de saber que es ella la que me mueve cada mañana cuando la sábana es demasiado pesada, la que me ayuda a ponerme las gafas de la razón para que todo tenga un poco más de sentido. No quiero que me manipule para lo que ella quiere y no para lo que me conviene, no le daré al destino la razón para parar el tiempo.
Nunca hay que desmerecer tanto a la persona que cree en un Dios que lo ayudará cuando todo vaya mal como a la que cree que solamente con su trabajo podrá superar las adversidades, fe "ciega" y fe en uno mismo merecen el mismo aplauso por parte el uno del otro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario